domingo, 10 de febrero de 2013

Los lápices de Dios

Dios es el gran Dibujante
que muestra lo mejor de su técnica
con lápices inservibles.

Para que pueda dibujar,
solo basta que el lápiz
siga lo que manda su mano,
si no
el dibujo sale malo.

Por cierto, no hay lápiz malo
se necesita diversos trazos para que un dibujo sea bonito.
Hay ciertos trazos que son muy finos,
otros que son más gruesos
y también otros que no son tan finos ni tan gruesos.

Pero,¿ me podrá decir algún dibujante
que solo con un estilo de trazo se hace buen dibujo?
¿Acaso no se necesitan diversos tipos de trazos?

Para que los gruesos podamos decir que son gruesos necesitamos de la presencia de los finos
y de los finos, los gruesos.
Los matices son igual de importantes.

Dios es un dibujante que comienza con boceto
para mostrarle al lápiz en lo que debe intervenir.
En otras palabras,
su recorrido.

Por otra parte,
no le puede mostrar el dibujo entero,
porque necesita de su colaboración
para concluir con el dibujo.

El lápiz se queja de porque hace una línea curva consigo si pudo hacer una recta,
pero el dibujante ve panorámicamente
y sabe que es lo conveniente en el trazado.

Dios es amante de los lápices
porque los ha concebido para que den buenos dibujos
y en abundancia.
El lápiz más inútil se convierte en sus manos en un instrumento generador de belleza.

Seamos pues, con esfuerzo,
lápices del Señor.